9/10/16

Nuevos Ángeles Pasionarios para Ntra. Sra. de las Angustias

 Ayer, 8 de octubre de 2016, los hermanos de las Angustias, reunidos en cabildo general, aprobaron la ejecución de dos ángeles pasionarios para completar la iconografía de Nuestra Señora de las Angustias. 


 Serán dos ángeles de unos 45 cm de altura realizados por el imaginero don José Francisco Blasco Rivero, en madera de cedro real, completamente policromados al óleo y patinados, con pestañas de pelo natural, ojos y lágrimas de cristal y alas bruñidas en oro fino. Portarán atributos pasionistas: clavos, tenazas y corona de espinas, además de un paño de lágrimas.


La presencia de ángeles es muy frecuente en numerosas imágenes religiosas, especialmente acompañando a la figura de la Virgen. En concreto, una de las iconografías en la que la presencia de estos elementos es más recurrida, es la de la Virgen de las Angustias, llegando éstos a considerarse, incluso, parte de la misma iconografía. Esta estrecha unión, casi consustancial, de los ángeles (normalmente pasionarios) con el grupo escultórico de la Virgen y Cristo yacente, tiene una posible explicacación en la historia de la expansión devocional de la Virgen de las Angustias, en la que, la presencia de ciertos elementos como la media luna,  la cruz vacía o los ángeles, era una constante en multitud de grabados, pinturas, estampas y/o azulejos. Así no es de extrañar que en diferentes lugares como Granada, Jaén, Guadix, Baza, Alhama de Granada, Murcia, Jerez, Córdoba, Cádiz, Málaga, Sevilla, Ayamonte y un largo etcétera, encontremos la presencia de ángeles en cualquiera de sus variantes acompañando a grupos escultóricos formados por una dolorosa y un yacente. Dentro de la provincia de Almería los encontramos, por ejemplo, en la Virgen de las Angustias de Tabernas, o en la pintura de la Virgen de las Angustias del s.XVIII que se encuentra en el convento de las Puras de Almería.  

La incorporación de ángeles pasionarios al grupo escultórico de la Virgen de las Angustias de Almería supone la culminación, al menos, en lo que a elementos se refiere, de toda la riqueza iconográfica de una advocación muy concreta de la imaginería cristiana.